Tigma realiza diagnósticos de la estructura departamental de TI, la definición de cargos y las relaciones con otras áreas.
Cuando los usuarios que una vez alababan la respuesta de una organización TI, ahora comienzan a quejarse de demoras y otros problemas de servicio, quizás se está ante una Organización TI “desactualizada”. Entre los signos que marcan este fenómeno se encuentran: que los jefes no tienen suficiente tiempo para responder todas las llamadas y pedidos; que empleados valiosos usan más tiempo para tareas de bajo valor como el fenómeno de “mesa de ayuda en las sombras”; que el Responsable de Sistemas (CIO) está más involucrado en arbitrar conflictos entre distintos grupos del área TI, etc.
A veces se piensa que lo que funciona en otra Organización TI va a funcionar en mi empresa. Pero no hay una estructura ideal única para las organizaciones TI: es el negocio y la estrategia tecnológica que van a determinar las metas organizacionales que necesitan ser apoyadas no sólo por una estructura apropiada, sino por recursos, procesos, presupuestos, etc. Asimismo, el ajuste tiene que ser paulatino y planificado de forma que cause pocos trastornos a la empresa, pero para esto conviene hacerlo con anticipación en vez de tardíamente.
Un buen diseño organizacional debe tener en cuenta la alineación tecnológica con el negocio, el pasar de ambientes “ad hoc” a procesos disciplinados y protocolizados, el pasar a roles perfectamente definidos (donde algunos faltarán y otros serán redundantes) y donde se tome en cuenta la propensión al cambio del personal. Pero además, la tendencia a la tercerización selectiva implica fortalecer algunos roles de la Organización TI, como ser la gestión de los proveedores. Un rediseño organizacional bien pensado y planificado puede tener beneficios importantes para la empresa, incluyendo impactos económicos positivos, una mejor eficiencia global, una mejor alineación de los servicios TI con las necesidades del negocio, y estar mejor preparados para el futuro.